Tapachula, Chiapas, a 24 de marzo 2025.- Miles de migrantes principalmente centro y sudamericanos abandonaron su viaje hacia Estados Unidos y se unieron a la informalidad laboral en la frontera sur de México.
Los viajeros laboran como vendedores de refrescos, en puestos de comida de pupusas salvadoreñas y tamales, en comida rápida, o como pintores, camareros, herreros, albañiles, comerciantes, enfermeros, carpinteros o trabajadores sexuales, según una investigación de EFE en la ciudad de Tapachula, Chiapas.
El cubano Alexander Barrera Serrano, quien ya tiene dos años en la urbe fronteriza recurrió a la informalidad tras afrontar la burocracia de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) que ya le negó dos veces su trámite.
“Yo hago todo el mueble que se pueda, camas, sillas, lo que sea. Fue difícil para mí porque venimos sin recursos, aquí el amparo es el dinero, hay que tener la plata. Tengo un negocio con un señor aquí y entonces le doy una parte a él en sociedad y de ahí sale la renta del local”, expuso.
Por su parte, Luis Rey García Villagrán, presidente del Centro de Dignificación Humana (CDH) denunció que los migrantes dejan de recurrir a las instancias legales y gubernamentales y trabajan en condiciones desfavorables en mercados y empresas porque no les pagan el sueldo que les corresponde por no tener un estatus regular.
“Hay unos 30 mil migrantes, la mayoría de ellos subempleados, empleándose en la calle, vendiendo, en los mercados de cargadores, ganando 180 pesos de sol a sol de tres de la mañana a tres de la tarde, hay muchos migrantes que están trabajando”, sostuvo.